Esta ruta partirá de la Plaza de Lugo, en donde encontramos cuatro casas modernistas de gran interés.
Casa modernista en c/Compostela, 8 (Julio Galán, 1910). Paredes, techos y arco de acceso al ascensor aparecen como un original invernadero de estuco, repleto de plantas acuáticas, lotos, nenúfares y lirios entrelazados. La gran escalera reinterpreta el acceso a la biblioteca laurenciana de Florencia.
Casa modernista en Plaza de Lugo, 11 (Manuel Reboredo, 1905-1930). Sus cisnes, juncos y espadañas transmiten el exotismo de los biombos y abanicos de Filipinas, Java y otras islas de Indonesia, que marineros y viajeros traían como regalo a Europa
Casa modernista en Plaza de Lugo, 13 (Antonio López Hernández, 1912). La pintura prerrafaelista inglesa de finales del siglo XIX y el modernismo alcanzan aquí su máxima perfección. Una gran guirnalda de rosas la adorna teatralmente y conduce nuestra mirada hacia la gran cariátide femenina que domina el conjunto.
Casa modernista en Plaza de Lugo, 22 (Julio Galán, 1910-1911). La flora autóctona de Galicia aparece reflejada a ambos lados de los miradores centrales, en la marquetería y balcones de hierro, con formas de hojas de roble y castaño.
Jardines de Méndez Núñez. Estos jardines fueron trazados en 1860 por el ingeniero Celedonio Uribe, sobre los terrenos que se acababan de aterrar al mar con los escombros de las murallas recién derribadas. Lo que en la actualidad es un jardín maduro camina hacia los ciento cincuenta años de historia desde el relleno del primitivo arenal de los Cantones a mediados del siglo XIX. Como jardín centenario podemos disfrutar de una cubierta arbórea plenamente desarrollada, con especies exóticas perfectamente adaptadas a nuestros parques y ejemplares de gran tamaño y valor. Por ejemplo, acebos, araucarias, magnolias o haya, así como varias especies de palmeras o un tejo japonés y la presencia del abeto español, que en diciembre se viste de árbol de navidad. Este recinto botánico ofrece agradables paseos y una plaza interior junto al edificio de La Atalaya dedicado a diferentes usos a lo largo del tiempo y en la actualidad presta Servicios de hostelería. Numerosos son los ornamentos y bronces del parque. Destaca el estanque de carpas doradas y rojas frente al monumento a Concepción Arenal. Y otros como el de condesa Pardo Bazán, Fernández Latorre, Murguía o Pondal, por citar los dedicados a figuras del siglo XIX gallego. Con todo quizás lo más llamativo para el paseante sea el calendario vegetal y el reloj floral objeto de diarios cuidados. Otra parte diferenciada es la rosaleda, creada alrededor de la gran estatua a Aureliano Linares Rivas. En sus parterres podemos contar hasta unos quinientos pies de rosales de los colores más diversos, y siempre con un variado atractivo para los amantes de esta flor. En conjunto, los jardines de Méndez Núñez ocupan un espacio céntrico y popular en la vida de la ciudad. Está documentada la proliferación de teatrillos, marionetas y juegos infantiles ya desde su creación, y hoy sigue destacándose como un de los lugares preferidos para el asentamiento de numerosas actividades (ferias del libro, gastronómicas, de artesanía, música y danza, pintura...).
Quiosco Alfonso (Rafael González Villar, 1912). Fue café, sala de espectáculos y cine. Convertido en 1982 en palacio de exposiciones, conserva la decoración modernista, con dragones que nos sumergen en un mundo de fantasía. Los vidrios de la planta baja se graban a la veneciana, con diseños del pintor gallego Jorge Castillo.
Galerías. En la Avenida de la Marina se encuentra uno de los mayores conjuntos de cristal del mundo y una de las imágenes más emblemáticas de la ciudad. Antiguas viviendas de pescadores, las galerías formaban una cámara térmica que protegía la fachada de la lluvia y permitía relacionar visualmente el interior con el exterior, posibilitaba la ventilación, captaba el calor en inverno y refrescaba las habitaciones en verano. El conjunto se edificó en dos partes, la primeira en 1870 y 1876 y la segunda en 1879 y 1884. La fachada principal asoma a la Plaza de María Pita y a la calle Riego de Agua, mientras que curiosamente los soportales que miran hacia el mar son la parte posterior de las viviendas debido a que en ellos se realizaban las faenas relacionadas con el traballo diario y la pesca. Algunas tienen más de 25 metros de galería continua, otras están ornamentadas con vidrios polícromados. Los muros de las puertas aún conservan las argollas metálicas de amarre de navíos. Estos portales solían tener la anchura de un remo, tamaño óptimo para cobijar los barcos en días de temporal. Esta escenografía de cristal de las galerías proporciona al visitante un espejo que recoge los reflejos de la luz del día desde el amanecer hasta la caída dela tarde, lo que le outorgó a Coruña el nome de Ciudad de Cristal.
Casa Rei (Julio Galán, 1911). Condensa en su arquitectura la esencia de la Ciudad de Cristal. La cornisa rizada, la cerámica vidriada de inspiración mudéjar y los balcones de la fundición Wonemburger la convierten en una auténtica casa de muñecas.
Casa Molina (1915). En este edificio influido por el modernismo italiano de Turín, con sus guirnaldas y cintas colgantes, vivió Raimundo Molina, representante del Lloyd Real Holandés, cónsul de los Países Bajos y padre del conocido alcalde Alfonso Molina.
Plaza de Maria Pita y Ayuntamiento. La Plaza de María Pita se llamaba antiguamente Plaza de Alesón. Fue proyectada a mediados del siglo XIX con el fin de resolver el paso de la Ciudad Vieja a la Pescadería. Forma un gran rectángulo de más de diez mil metros cuadrados, en uno de cuyos frentes se encuentra el Palacio Municipial, mientras que en el resto se alinean edificios porticados, bajo los cuales se encuentran diversos establecimientos donde podemos comer alguna tapa con vino blanco de la tierra. El edificio del Ayuntamiento data de principios del siglo XX y ocupa uno de los laterales. Su ostentosa fachada tiene tres torreones que están rematados todos por enormes cúpulas. En el cuerpo central hay una balconada de hierro forjado desde la que se presiden los actos municipales. De estilo muy ecléctico con lagunas pinceladas modernistas, dispone en su interior de varias estancias: el de plenos, una pinacoteca y el Museo de los Relojes, la mejor colección que existe en España.
Seguir el paseo por la calle Riego de Agua, hasta llegar a la Calle Real (céntrica calle comercial; una de las más concurridas de la ciudad)
Casa modernista en Calle Real, 22 (Xulio Galán, 1910 e Antonio de Mesa, 1909). Ramas y frutos de acebo, discos solares, espigas y rosas abstractas nos ponen en contacto con la vegetación típica de las naciones celtas del arco atlántico, fuente de inspiración de esta casa.
Plaza del humor. En pleno centro de la ciudad de A Coruña se encuentra esta curiosa plaza dedicada al humor. Curiosa porque todo el suelo está grabado por personajes célebres, en teoría cómicos y porque, además, hay una estatua de Castelao, donde te puedes sentar junto a él.














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