Un poco de historia

La Plaza de María Pita se llamaba antiguamente Plaza de Alesón. Fue proyectada a mediados del siglo XIX con el fin de resolver el paso de la Cidade Vella a la Pescadería.

Forma un gran rectángulo de más de diez mil metros cuadrados, en uno de cuyos frentes se encuentra el Palacio Municipial, mientras que en el resto se alinean edificios porticados, bajo los cuales se encuentran diversos establecimientos donde podemos comer alguna tapa con vino blanco de la tierra.

El edificio del Ayuntamiento data de principios del siglo XX y ocupa uno de los laterales. Su ostentosa fachada tiene tres torreones que están rematados todos por enormes cúpulas. En el cuerpo central hay una balconada de hierro forjado desde la que se presiden los actos municipales.

El edificio combina la monumentalidad con la funcionalidad. De estilo muy ecléctico con lagunas pinceladas modernistas, dispone en su interior de varias estancias: el de plenos, una pinacoteca y el Museo de los Relojes, la mejor colección que existe en España.




María Mayor Fernández de Cámara y Pita (Sigrás, 1565 – 1643), conocida como María Pita, fue una heroína de la defensa de La Coruña en 1589 contra la Armada Inglesa dirigida por el corsario Francis Drake.

El 4 de mayo de 1589 las tropas inglesas, habiendo cercado la ciudad de La Coruña, abrieron una brecha en la muralla y comenzaron el asalto de la ciudad vieja, dirigido por un alférez que, con la bandera de la resistencia en mano, logró subir a la parte más alta de la muralla. María Pita mató al alférez inglés. No se sabe realmente con qué arma se llevó a cabo la muerte del alférez; hay quien dice que con la espada del propio marido difunto de María Pita (su segundo esposo Gregorio de Recamonde, muerto en ese mismo asalto inglés), otros dicen que con cuchillos de su negocio personal y otros con disparos. Se dice que este hecho se llevó a cabo al grito de "Quien tenga honra, que me siga", lo que desmoralizó a la tropa inglesa y provocó su retirada, nada más y nada menos que de 20.000 ingleses. Una vez acabada la batalla, ayudó a recoger los cadáveres y a cuidar los heridos. Junto con María Pita, otras mujeres de La Coruña ayudaron a defender la ciudad; está documentado el caso de Inés de Ben, que fue herida por dos balas inglesas en la batalla.



Estuvo casada cuatro veces y tuvo cuatro hijos. Al enviudar por última vez, el rey Felipe II le concedió una pensión que equivalía al sueldo de un alférez más cinco escudos mensuales y le concedió un permiso de exportación de mulas de España a Portugal.





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